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ARTÍCULO 1: La Historia se Repite: De la Burbuja Dot-Com a la Burbuja de IA

  • 2 dic 2025
  • 6 Min. de lectura

I. Introducción

En el panteón de los inversores que han sabido ver lo que otros ignoran, el nombre de Michael Burry ocupa un lugar de honor. Inmortalizado en la película "The Big Short" por su audaz y multimillonaria apuesta contra el mercado inmobiliario estadounidense antes de la crisis de 2008, Burry se ha ganado una reputación de profeta financiero, un casandra moderno cuyas advertencias, aunque a menudo tempranas, rara vez deben ser ignoradas. Recientemente, a través de una serie de análisis, Burry ha vuelto a la carga, esta vez con su mirada puesta en el sector que hoy acapara todos los titulares y capitales: la Inteligencia Artificial (IA). Su tesis central es tan simple como inquietante: los ecos de la burbuja dot-com de finales de los 90 resuenan con una fuerza ensordecedora en el frenesí actual de la IA, y los paralelismos históricos son demasiado evidentes para ser ignorados.

Este es el primero de una serie de tres artículos en los que desgranaremos el análisis de Burry, complementándolo con datos actuales y una perspectiva personal sobre cómo navegar este complejo entorno. En esta primera entrega, viajaremos al pasado para desmitificar la burbuja dot-com, exploraremos la "Teoría del Ciclo de Capital" que sustenta gran parte del razonamiento de Burry y estableceremos los paralelismos fundamentales con la situación actual del mercado de la IA. Prepárense para un viaje que desafiará las narrativas dominantes y les proporcionará un marco crítico para evaluar si, en efecto, estamos al borde de una nueva locura financiera.

II. El Concepto de "Folly" y la Innovación Americana

Para entender la perspectiva de Burry, es crucial comprender un concepto que él denomina "folly" (locura). Lejos de ser un término peyorativo, para Burry, la "locura" es el motor de la innovación estadounidense. Es la audacia de perseguir ideas que parecen absurdas, la disposición a invertir capital en empresas que se "innovan hasta la muerte". Este ciclo de destrucción creativa y "locura maníaca", argumenta, es precisamente lo que ha cimentado a Estados Unidos como el epicentro de la innovación mundial. Mientras otros países observan con cautela, el sistema legal y económico estadounidense, con sus robustas leyes de quiebra, contratos y propiedad, no solo protege sino que incentiva este impulso innovador.

Es un proceso glorioso, argumenta Burry, que no se basa en una reflexión reservada y madura. Si los jóvenes de Silicon Valley se detuvieran a pensar en todas las posibles consecuencias, la "locura" nunca ocurriría, y eso sería una tragedia para el progreso. Sin embargo, esta misma "locura", inevitablemente, a veces va demasiado lejos. El resultado es una purga masiva: empresas quebrando en masa, inversores perdiendo capital de forma permanente y empleados perdiendo sus empleos. La pregunta que Burry plantea hoy no es si la "locura" existe, sino si estamos cerca del punto de inflexión donde sus consecuencias se vuelven catastróficas.

III. Desmitificando la Burbuja Dot-Com

La narrativa popular sobre la burbuja de finales de los 90 es engañosamente simple: un frenesí especulativo en torno a empresas de internet "sin beneficios" que quemaban capital a un ritmo vertiginoso. Sin embargo, Burry, con su característico rigor analítico, desmantela este mito. Incluso el actual presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, parece caer en esta falsa narrativa, afirmando en octubre de 2025 que las empresas de hoy "tienen modelos de negocio y beneficios", a diferencia de entonces. Burry discrepa vehementemente.

La realidad, según los datos, es que el poderoso rally del NASDAQ a través de 1999 y hacia el nuevo siglo fue impulsado por empresas de gran capitalización y altamente rentables. Los llamados "Cuatro Jinetes" de la era (Microsoft, Intel, Dell y Cisco) eran gigantes rentables. El NASDAQ, al ser un índice ponderado por capitalización de mercado, reflejaba el rendimiento de estos titanes, no el de las startups deficitarias que hoy pueblan el imaginario colectivo.

Empresa

Rentabilidad en 1999

Capitalización de Mercado (final 1999)

Qualcomm

+2,619%

$56 mil millones

Oracle

+309%

No especificado

Sun Microsystems

+244%

$135 mil millones

Applied Materials

+198%

No especificado

Cisco

+125%

No especificado

Microsoft

+68%

No especificado

Las empresas que hoy se asocian con el fracaso de la era dot-com, como VA Linux, Webvan o Pets.com, salieron a bolsa muy tarde en el ciclo (finales de 1999 o principios de 2000) y no fueron factores determinantes en la histórica carrera del NASDAQ. El dinero, tanto en la subida como en la espectacular caída, estaba en las grandes y rentables empresas.

El verdadero motor de la burbuja no fue el contenido web, sino la infraestructura de transmisión de datos. El mantra de la época era "el tráfico de internet se duplica cada 100 días". Esto creó un bucle de retroalimentación aparentemente infinito: más fibra óptica necesitaba más routers, y más routers permitían más tráfico, lo que a su vez demandaba más fibra. Empresas como AT&T, MCI, Global Crossing y Level 3 invirtieron decenas de miles de millones de dólares cada una en construir una infraestructura global para una demanda que, simplemente, no se materializó a tiempo. El resultado fue una sobreoferta catastrófica. En 2002, menos del 5% de la infraestructura de fibra óptica tan costosamente instalada estaba realmente "encendida".

IV. La Teoría del Ciclo de Capital

Para dar un marco teórico a este fenómeno, Burry se apoya en la "Teoría del Ciclo de Capital" (Capital Cycle Theory o CCT), detallada en el libro "Capital Account" de Marathon Asset Management. La CCT analiza cómo los flujos de capital y las decisiones de inversión de las empresas siembran las semillas de su propia destrucción. El patrón histórico, que Burry ilustra con un gráfico que divide la inversión neta de capital del S&P 500 por el PIB nominal, es revelador: los picos del mercado de valores ocurren aproximadamente a mitad de los booms de inversión, y en algunos casos, como en el año 2000, incluso antes de que el gasto de capital alcance su punto máximo.

Este gráfico visualiza la psicología de la manía: los inversores recompensan con creces cada dólar que los CEOs anuncian en planes de gasto masivo, creando un incentivo perverso, a menudo exacerbado por la compensación basada en acciones, para seguir invirtiendo mucho más allá del punto de retorno racional. Las citas de los CEOs de la época son un escalofriante recordatorio de la ceguera que puede generar una burbuja:

"No vemos indicaciones en el mercado de que la radical transformación del negocio de Internet... esté desacelerando — de hecho, creemos que se está acelerando globalmente." — CEO de Cisco, comunicado de resultados del Q4, agosto de 2000.

"No hemos visto ninguna señal de desaceleración. Hemos guiado a la calle con precisión, y podemos ejecutar según el plan." — Director de Estrategia de Cisco, 3 de noviembre de 2000.

La realidad fue brutal. El NASDAQ terminó 2001 con una caída del 62% desde su pico, y Cisco, la estrella del momento, se desplomó un 78%. La lección es clara: para cuando las señales de desaceleración son evidentes para todos, ya es demasiado tarde para los inversores.

V. Los "Cinco Jinetes" de la Era de IA

Aquí es donde el análisis de Burry conecta directamente con el presente. Los "Cinco Jinetes" de la era de la IA (Microsoft, Google, Meta, Amazon y Oracle) han anunciado planes de gasto que empequeñecen los de la era dot-com: casi 3 billones de dólares en infraestructura de IA en los próximos 3 años, más del doble de su flujo de caja combinado.

El caso de OpenAI es, para Burry, el epítome de la locura actual. Con un compromiso de gasto de 1.4 billones de dólares en 8 años y una valoración privada de 500 mil millones de dólares (la misma que alcanzó Cisco en el pico de la burbuja de marzo de 2000), sus ingresos y pérdidas son apenas un 2% de esa cifra. La actitud de su CEO, Sam Altman, desafiando a los vendedores en corto a "quemarse", es para Burry un eco de la arrogancia que precede a las grandes caídas.

Los paralelismos son inquietantes:

•Un nuevo Cisco: Nvidia se ha posicionado como el proveedor de "picos y palas" de esta nueva fiebre del oro, indispensable para todos los jugadores.

•Financiación de proveedores: El "vendor-financing" de los 90 ha regresado, aunque con un giro contable que exploraremos en el próximo artículo.

•El mismo patrón de inversión: Un gasto masivo en infraestructura para una demanda futura que, aunque prometedora, es fundamentalmente incierta en su escala y tiempo.

VI. Conclusión y Transición

El primer acto del análisis de Burry nos deja con una profunda sensación de déjà vu. La historia, aunque no se repite de forma idéntica, parece estar rimando de manera muy peligrosa. Hemos visto cómo la narrativa popular de la burbuja dot-com es incorrecta y cómo el verdadero paralelismo reside en la sobreinversión masiva en infraestructura, impulsada por una fe ciega en un crecimiento exponencial de la demanda. La Teoría del Ciclo de Capital nos proporciona un mapa que sugiere que los picos del mercado preceden al fin de los ciclos de gasto, una advertencia para aquellos que creen que la fiesta puede continuar indefinidamente mientras el dinero siga fluyendo hacia el CapEx.

La pregunta que flota en el aire es: ¿en qué punto del ciclo nos encontramos? ¿Estamos en 1997, con años de subida por delante, o en 1999, al borde del precipicio? Para responder a esto, debemos mirar más allá de la historia y sumergirnos en los detalles del presente. En nuestro próximo artículo, "El Elefante en la Sala: Depreciación Acelerada y Obsolescencia Tecnológica", analizaremos la pieza central de la investigación de Burry: las prácticas contables cuestionables que podrían estar inflando artificialmente los beneficios de los gigantes tecnológicos, ocultando una bomba de relojería en sus balances.

 
 
 

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