ARTÍCULO 2: El Elefante en la Sala: Depreciación Acelerada y Obsolescencia Tecnológica
- 2 dic 2025
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I. Introducción
En nuestro primer artículo, establecimos los inquietantes paralelismos históricos entre la burbuja dot-com y el actual frenesí de la Inteligencia Artificial, basándonos en el análisis de Michael Burry. Vimos que la verdadera burbuja de los 90 no fue de empresas sin beneficios, sino de una sobreinversión masiva en infraestructura. Ahora, nos adentramos en el corazón de la tesis de Burry, un territorio que a menudo se pasa por alto en medio de la euforia de una manía: los áridos y reveladores informes 10-K. Es en estos documentos donde, según Burry, se esconde una bomba de relojería contable, una distorsión sistemática que infla los beneficios y oculta el verdadero coste de la carrera armamentística de la IA. Este artículo destapará el "elefante en la sala": la creciente y peligrosa brecha entre la vida útil contable de los activos de IA y su galopante obsolescencia en el mundo real.
II. El Patrón Descubierto: La Gran Divergencia
El punto de partida de la investigación de Burry es un patrón aparentemente inocuo pero profundamente significativo que descubrió en los estados financieros de los gigantes tecnológicos. Mientras estas empresas se embarcan en planes de gasto de billones de dólares en chips de IA, han estado ajustando silenciosamente una variable contable clave: la vida útil estimada de estos activos para fines de depreciación.
Empresa | Vida Útil de Depreciación (Servidores/Chips) |
2020 | 3 años (promedio) |
2025 | 5.5 - 6 años (Meta, Alphabet, Microsoft) |
Este cambio tiene un efecto mágico en la cuenta de resultados: al extender la vida útil de un activo, el gasto de depreciación anual disminuye, inflando directamente los beneficios aparentes. El problema es que esta maniobra contable choca frontalmente con la realidad tecnológica. La misma Nvidia, el principal proveedor de estos chips, ha acelerado drásticamente su ciclo de producto, reduciéndolo a solo un año. La hoja de ruta es implacable: de Blackwell en 2025, a Vera Rubin en 2026, y Vera Rubin Ultra en 2027. Estamos ante una obsolescencia planificada a una velocidad nunca vista.
III. La Declaración Bomba de Jensen Huang
La contradicción entre la contabilidad y la realidad fue subrayada por el propio CEO de Nvidia, Jensen Huang, en una declaración que Burry considera fundamental. En la Conferencia de IA de Nvidia en marzo de 2025, Huang, en un alarde de confianza, se autodenominó el "Chief Revenue Destroyer" (Destructor Jefe de Ingresos) y dijo:
"Cuando Blackwell comience a enviarse en volumen, no podrías ni regalar los Hoppers... Hay circunstancias en las que un Hopper está bien. Eso es lo mejor que puedo decir sobre Hopper. No muchas."
Aunque se informó que estaba bromeando, el mensaje es claro: la generación anterior de chips pierde su valor económico de forma casi instantánea. ¿Cómo puede un activo que el propio fabricante considera casi obsoleto en un año ser depreciado contablemente a lo largo de seis? Este es el tipo de práctica contable que, como recuerda Burry, llevó al colapso de gigantes como WorldCom en 2002, que pasó de tener grado de inversión a la bancarrota literalmente de la noche a la mañana.
IV. La Controversia: Burry vs. Nvidia
Las publicaciones de Burry en X (anteriormente Twitter) sobre este tema desencadenaron una tormenta mediática y una reacción defensiva por parte de las empresas implicadas. La prensa financiera, malinterpretando las declaraciones reglamentarias 13F, informó erróneamente que Burry tenía una apuesta de "mil millones de dólares" contra Nvidia. En realidad, sus posiciones en puts eran mucho más modestas, una estrategia de cobertura asimétrica. La reacción fue desproporcionada. Nvidia distribuyó un memorando de 7 páginas a los analistas de Wall Street intentando refutar los puntos de Burry, un documento que, según él, estaba lleno de "hombres de paja".
Burry desmantela los argumentos de Nvidia uno por uno. Por ejemplo, Nvidia defendió la longevidad de sus chips más antiguos, afirmando que los A100 de hace seis años todavía están "totalmente utilizados". Burry responde que esto confunde "utilización física" con "creación de valor económico". Un chip puede estar funcionando, pero si es un "devorador de energía" (un A100 consume 2-3 veces más energía por FLOP que un H100, y un Blackwell es 25 veces más eficiente que un H100), su contribución económica es marginal o incluso negativa en comparación con las nuevas generaciones. Su valor contable, por tanto, debería reflejar esta obsolescencia económica, no su durabilidad física.
V. El Caso Ejemplo: Satya Nadella Habla
Quizás la evidencia más condenatoria de la tesis de Burry proviene, irónicamente, del CEO de Microsoft, Satya Nadella. En una reveladora entrevista con Dwarkesh Patel, Nadella explicó por qué Microsoft había pausado la construcción de algunos centros de datos:
"No quería quedarme atascado con una escala masiva de una generación... Acabamos de ver los GB200, los GB300 están llegando. Para cuando llegue a Vera Rubin, Vera Rubin Ultra, adivina qué, el centro de datos va a ser muy diferente... No quiero construir un número masivo de gigavatios que son solo para una generación, una familia."
Más adelante, Nadella aborda directamente la depreciación, en lo que Burry llama una declaración "smoking gun" (prueba irrefutable):
"Uno de los mayores aprendizajes que tuvimos incluso con Nvidia es que su ritmo aumentó en términos de sus migraciones. Ese fue un gran factor. No quería quedarme atascado durante cuatro años, cinco años de depreciación en UNA generación."
Esta es una admisión asombrosa. El CEO de una de las empresas más grandes del mundo, que contablemente deprecia sus chips y servidores a 6 años, está diciendo explícitamente que no quiere quedarse atascado con una depreciación de 4-5 años en una sola generación de chips. La contradicción es flagrante y confirma el núcleo del argumento de Burry.
VI. El Daño Cuantificado y el Ejemplo de Baidu
Utilizando un "análisis vintage", Burry estima que, si se utilizaran vidas útiles más realistas de 2.5 a 3.5 años, todos los hiperscaladores sobrestimarían sus beneficios en cifras de dos dígitos y tendrían decenas de miles de millones de dólares en activos sobrevaluados en sus balances, vulnerables a amortizaciones masivas.
El caso de Alphabet es paradigmático. En 2023, al cambiar su política de depreciación a 6 años, aumentó sus ingresos antes de impuestos en 3.9 mil millones de dólares en un solo año. Burry estima que este cambio podría añadir artificialmente unos 20 mil millones de dólares a los ingresos reportados en los próximos tres años.
Y no se trata de una mera teoría. El 18 de noviembre de 2025, la empresa china Baidu anunció una amortización masiva de activos de computación por valor de 11.2 mil millones de RMB, ¡más de un tercio de sus activos fijos totales! ¿La razón? Sus activos existentes "ya no cumplían con los requisitos de eficiencia de computación actuales". Lo más revelador es que Baidu, al igual que los gigantes estadounidenses, había aumentado la vida útil de depreciación de sus servidores a 6 años en 2024, un cambio que por sí solo había inflado sus ingresos netos en un 50%. El caso de Baidu es un presagio de lo que podría ocurrir en Estados Unidos, pero a una escala que podría sacudir todo el mercado.
VII. El Problema se Extiende: CIP y Obsolescencia de Centros de Datos
El problema no termina en los chips. Burry señala dos áreas más de riesgo. Primero, la obsolescencia de los propios centros de datos. La infraestructura de energía y refrigeración es específica para cada generación de chips. Como admite Nadella, un centro de datos para Vera Rubin será muy diferente a uno para Blackwell. Esto podría llevar a centros de datos "zombis", abandonados o infrautilizados, mucho antes de que se deprecien por completo.
Segundo, la categoría contable "Construction-in-Progress" (CIP). Estos son centros de datos construidos pero aún no "puestos en servicio" y, por lo tanto, no se están depreciando. Es un posible escondite para proyectos problemáticos. Una empresa puede pausar un proyecto, dejando miles de millones en activos deteriorándose en el mundo real, pero manteniéndolos a valor total en el balance y protegiendo los beneficios del gasto de depreciación. Las cifras son enormes (Alphabet: $51B, Meta: $27B, Amazon: $29B), y Microsoft, sospechosamente, no desglosa esta cifra.
VIII. Conclusión: Un Cambio de Paradigma no Contabilizado
El análisis contable de Burry revela una verdad incómoda: los gigantes tecnológicos, antes empresas de software con altos márgenes y bajo capital, se han transformado en negocios "capital-intensivos", como admitió el propio Nadella. Sin embargo, Wall Street y sus modelos de valoración aún no han asimilado este cambio de paradigma. Siguen valorando estas empresas como si tuvieran los márgenes y el perfil de riesgo de una empresa de software pura, ignorando los enormes costes de mantenimiento y la rápida obsolescencia de sus nuevos y masivos activos de hardware.
La conclusión es alarmante. No se trata solo de valoraciones exigentes, sino de beneficios que podrían estar sistemáticamente inflados por trucos contables. Los cimientos sobre los que se construye la narrativa de la IA podrían ser mucho menos sólidos de lo que parecen. En nuestro último artículo, "Navegando la Tormenta: Estrategia de Inversión ante la Burbuja de IA", traduciremos estos hallazgos en una estrategia de inversión concreta, explorando cómo un inversor particular puede posicionarse ante estos riesgos, combinando la prudencia con la audacia asimétrica que caracteriza al propio Michael Burry.



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